Pandillas en Haití alcanzan ‘poder militar récord’ y ahora desafían al Estado: ¿cuáles son los riesgos ante las elecciones presidenciales de agosto?

El peligroso vínculo que ha crecido en Haití entre miembros del gobierno de transición y líderes de las pandillas amenaza seriamente la posibilidad de estabilidad que se espera que ocurra en la isla, considerada entre las más violentas del mundo, a partir de agosto cuando el país acuda a las urnas por primera vez en casi una década para elegir presidente.

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Y es que, si bien durante años, las pandillas en Haití operaron como extensiones del poder utilizadas para intimidar rivales, movilizar votantes o controlar territorios específicos, en los últimos años, la proliferación y coordinación de grupos armados criminales evolucionó. Ahora, según un informe del International Crisis Group, la alianza conocida como Viv Ansanm, conformada por las dos principales pandillas de Puerto Príncipe, G-9 y G-Pép, alcanzó “un nivel de poder militar nunca antes visto” y se transformó en un actor con capacidad de condicionar la vida política, económica y social del país.

El estudio estima que esta coalición agrupa hasta 20.000 integrantes, controla corredores estratégicos dentro y fuera de la capital y genera ingresos anuales de hasta 75 millones de dólares, principalmente a través de secuestros, extorsión, control de mercados, peajes ilegales y el dominio de rutas clave para el contrabando.

Incluso, la economía ilegal de esta organización anual es 38 por ciento mayor que todas las exportaciones del país en un mes, que en mayo de 2025 llegaron a 54 millones de dólares, según el portal Trading Economics.

Casas enteras fueron reducidas a cenizas durante los enfrentamientos. Foto:CRISIS GROUP / Diego Da Rin / Cortesía

Para Diego Da Rin, analista del Crisis Group especializado en Haití, el cambio es estructural. “Las pandillas haitianas han mutado de ser herramientas en manos de los más poderosos a convertirse en señores del país, y su discurso se ha vuelto más abiertamente político”, explica el analista a EL TIEMPO.

Esta mutación no se limita al uso de la fuerza. Según Da Rin, mientras expanden su control territorial, “están intentando redefinir su perfil público, pasando de fuerzas criminales depredadoras a supuestos defensores de los más pobres”.

En algún momento, los diálogos desde una posición de fuerza destinados a proteger a los civiles y desarmar a las bandas serían mucho más beneficiosos para Haití como primer paso en el largo camino hacia la estabilidad

El informe documenta cómo esta narrativa ha sido utilizada por líderes de pandillas para justificar ataques contra instituciones estatales, empresas privadas y barrios considerados hostiles, al tiempo que buscan abrir canales de interlocución política. 

Uno de los objetivos centrales de esta estrategia, señala Da Rin, es “colocar aliados en el próximo gobierno para garantizar amnistía para líderes y miembros de las pandillas”, una aspiración que aparece de forma explícita en comunicados de estos grupos de cara a las elecciones de 2026.

La consolidación de Viv Ansanm también se tradujo en operaciones coordinadas a gran escala. El informe detalla ataques simultáneos contra comisarías, cárceles, edificios públicos y el principal aeropuerto del país, acciones que contribuyeron de manera directa a la dimisión del entonces primer ministro Ariel Henry en 2024 y que evidenciaron la capacidad de las pandillas para paralizar el funcionamiento del Estado.

Vehículo blindado de la policía haitiana patrullando. Foto:CRISIS GROUP / Diego Da Rin / Cortesía

Guterres también llamó la atención sobre el bajo nivel de apoyo internacional. El llamamiento humanitario para Haití, que requiere 908 millones de dólares para asistir a 3,9 millones de personas en 2025, recaudó menos del 10 por ciento de los fondos necesarios. “Haití sigue siendo vergonzosamente ignorado y con un financiamiento lastimosamente insuficiente”, dijo al respecto.

La respuesta internacional y el dilema de la fuerza

Ante el deterioro de la seguridad, la comunidad internacional recurrió nuevamente a una intervención externa. La Misión Multinacional de Apoyo a la Seguridad liderada por Kenia comenzó a desplegarse en 2024 con el objetivo de reforzar a la Policía Nacional de Haití. Sin embargo, su impacto ha sido limitado. Crisis Group señala que la misión careció desde el inicio de los efectivos, el mandato y los recursos necesarios para revertir el control territorial de las pandillas, y fue percibida como insuficiente frente a la magnitud del desafío.

Es difícil subestimar el daño que las pandillas han causado en Haití, matando y violando a miles y destruyendo las vidas de millones

La violencia no se detuvo y, por el contrario, en algunos casos se intensificó. Frente a este balance, el Consejo de Seguridad de la ONU autorizó una nueva fuerza internacional a la que se destinarán hasta 5.500 efectivos y que entraría en vigor en abril.

Grafiti que hace referencia al líder pandillero Kempès en un muro de un colegio. Foto:CRISIS GROUP / Diego Da Rin / Cortesía

Para lograr este objetivo, el informe plantea una hoja de ruta que combina seguridad y reformas estructurales, incluyendo el fortalecimiento de la seguridad pública, la construcción de una prisión de alta seguridad, programas de salida para menores reclutados y, cuando existan condiciones, la posibilidad de diálogos orientados a reducir la violencia y avanzar hacia la desmovilización.

De momento, el miércoles pasado Estados Unidos impuso sanciones de visado a miembros del gobierno de Haití por su relación con las pandillas, algo que la administración de Donald Trump mantiene bajo lupa ante lo que está por venir.

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