Lecciones de Europa / Opinión

Con la segunda ola de coronavirus en Europa está ocurriendo algo dramático y extraño. Lo dramático es que el nivel de contagio es muy superior al de la primera ola. Lo extraño es que la tasa de mortalidad por covid-19 se mantiene baja.
La situación más extraordinaria se registra en Francia, donde el número de nuevos casos, acumulado de 14 días por cada 100.000 habitantes, es 10,7 veces superior al pico registrado en la primera ola; pero también impresionan los casos de Italia (6,2 veces), Bélgica (5,2), Dinamarca (3,9), España (4,8) y Suecia (3,2).
Las causas del nuevo brote son materia de discusión, pero entre ellas se mencionan la flexibilización de restricciones como el uso no obligatorio de tapabocas y la apertura de bares; el verano, que generó gran flujo de turistas entre países, y la reapertura de colegios y universidades. Adicionalmente, hay concentración de contagios en personas jóvenes, que, según The Economist, por tener menor tasa de mortalidad, “actuaron como si su propagación a través de su cohorte no tuviera demasiadas consecuencias”.
También se señala el incremento en el número de pruebas como factor explicativo del mayor número de casos detectados.
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Como consecuencia, los gobiernos están adoptando nuevas medidas de restricción que incluyen cuarentenas, toques de queda, cierre de algunos comercios y fortalecimiento del distanciamiento social, lo que acarreará mayores impactos económicos y sociales a los ya registrados.
Por contraste, las tasas de mortalidad (número de muertes acumuladas de 14 días por cada 100.000 habitantes) en todos los casos están por debajo del pico alcanzado en la primera ola. Pero ya en países como Bélgica, Italia, Alemania y el Reino Unido se observa una fuerte tendencia ascendente del indicador.
Entre las posibles explicaciones de la baja mortalidad se menciona que la mutación D614G del virus es menos letal, aunque más infecciosa. Sin embargo, otros expertos señalan que esas afirmaciones no tienen respaldo en estudios científicos y no pasan de ser apreciaciones personales. Por lo tanto, habrá que esperar los resultados de estudios rigurosos.
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Un complemento de ese argumento es el mencionado aumento del número de pruebas, pues en algunos casos, como el de Inglaterra, las realizadas a la población menor de 44 años han ganado participación en el total y este es un grupo con tasa de mortalidad baja. Además, al comienzo de la pandemia, los diagnósticos estaban enfocados en los enfermos graves y con mayor probabilidad de morir; ahora se detectan más casos leves, pero en población con menor letalidad esperada.
Otra explicación es que el personal de la salud que atiende a los contagiados cuenta con una valiosa experiencia que les permite tratarlos con mayor oportunidad y efectividad. Por esto, además de la detección oportuna que ha reducido las tasas de hospitalización, se observan menores porcentajes de pacientes que deben ingresar en UCI y de mortalidad.
Es clara la evidencia de que el virus que nos cambió el mundo en 2020 sigue siendo desconocido en muchas dimensiones para la ciencia, y los científicos laboran arduamente para dar luz sobre estos temas. Por ahora, el mundo se sume en una mayor incertidumbre y nuevamente ronda el fantasma de las cuarentenas, la agudización de la crisis económica y el deterioro social.
Entre las posibles explicaciones de la baja mortalidad se menciona que la mutación D614G del virus es menos letal, aunque más infecciosa
En Colombia superamos el pico, tenemos un número creciente de recuperados y uno descendente de casos activos. Pero en las semanas recientes nuevamente se incrementó el número de casos de contagio acumulado de 14 días por cada 100.000 habitantes de 179 el 5 de octubre a 240 el 12 de noviembre. Lo que está ocurriendo en Europa es un espejo de lo que nos puede ocurrir si bajamos la guardia. Esa experiencia debería inducirnos a fortalecer la cultura del autocuidado, ser muy exigentes en los protocolos de bioseguridad y evitar todo tipo de actividades que impliquen aglomeraciones.
LUIS GUILLERMO PLATA
*Exgerente para la atención de la covid





















