Encuestadoras en EE. UU., nuevamente bajo la lupa por sus predicciones


Independientemente de quién termine ganando las elecciones presidenciales en EE. UU., y eso aún está por verse pues aún faltan muchos votos por contar, las firmas encuestadoras en el país estaban en el ojo de la tormenta por haber fallado, nuevamente, a la hora de medir las intenciones de voto en las que se basaron analistas y expertos para realizar sus predicciones.

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Particularmente en lo que se refiere al apoyo del presidente Donald Trump, que terminó siendo superior a lo que anticiparon.

Como se recuerda, en el 2016 estas mismas empresas habían sido muy criticadas por indicar que Hillary Clinton, la candidata de los demócratas, se perfilaba para ganar las elecciones.

Si bien Clinton terminó ganando el voto popular -como lo predijeron-, Trump ganó las elecciones porque se impuso en el conteo al colegio electoral -que es el que vale- con victorias en algunos estados donde el presidente no aparecía como favorito.

Particularmente en Michigan, Wisconsin y Pensilvania, estados en que las encuestas señalaban cómodos triunfos para Hillary pero Trump terminó arrancándole por un puñado de votos.

En estos tres -por citar los ejemplos más emblemáticos-, Clinton llegó a las elecciones con una ventaja de 3,4 puntos, 6,5 puntos y dos puntos respectivamente. Pero Trump los ganó todos con menos del 1 por ciento. Aunque en el caso de Pensilvania y Michigan, el resultado estuvo dentro del margen de error (que suele ser entre el 3 y el 5 por ciento), en Wisconsin el descache fue aún superior.

Fueron muchos meses los que estas firmas dedicaron tratando de identificar las fallas que llevaron a los errores en el cálculo.

Y se suponía que habían tomado correctivos para evitar la debacle de hace cuatro años
. Entre ellos, ampliar sus muestras y dar más peso al voto por nivel educativo, pues concluyeron que habían subvalorado el voto de las personas sin educación superior, que se inclinaron mayoritariamente por Trump.

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Así mismo otras medidas para facturar la posibilidad de que muchos votantes, al responder sus preguntas, hubiesen escondido su apoyo a Trump dada su polémica candidatura.

Pero al parecer, tampoco le pegaron del todo en este 2020. Especialmente en los llamados “estados indecisos”, que eran los llamados a definir las elecciones. Pero algo que también se vio reflejado en el voto a nivel nacional.

Lo que queda claro con esto es que nunca más debemos darle el peso que le damos a las encuestas de opinión pública. Estos métodos parecen estar irrevocablemente rotos.

Donald Trump y Joe Biden

Donald Trump y Joe Biden.

Foto:

EL TIEMPO

En esta ocasión, el promedio de encuestas de Real Clear Politics indicaba que Biden le sacaba a Biden 8 puntos de ventaja un día antes de las elecciones. Es decir, si se toma en cuenta la cantidad de votos contabilizados hasta ahora, que va en unos 135 millones, el exvicepresidente le debía ganar a Trump por más de 10 millones de votos.

Pero la diferencia, por ahora, es solo de tres millones y medio. Lo más probable es que esa distancia crezca una vez se contabilicen casi 20 millones que faltan por tabular y que están primordialmente en estados como California y Nueva York, donde los demócratas son mayoría.

Pero se cree que no superará los 5.5 millones de votos, que si bien es el doble de lo que le sacó Hillary a Trump en 2016 es la mitad de lo que habían previsto.

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Ya mirando a los estados particulares se pueden sacar conclusiones semejantes.
En Florida, por ejemplo, Trump le sacó a Biden 3,5 puntos de ventaja cuando las encuestas ponían a Biden con un punto de ventaja.

En Wisconsin el exvicepresidente llegó a las elecciones con 6,5 puntos de ventaja en los sondeos, pero escrutado el 97 por ciento de los votos, la diferencia solo favorecía a Biden por ,7 puntos. En el caso de Michigan lo aventajaba por 4,2 puntos y el resultado final (contabilizado el 90 por ciento), era de solo ,2.

En Pensilvania los resultados aún son preliminares, pues falta por entrar el 18 por ciento del voto. Pero ni siquiera es claro que Biden pueda ganarlo pese a que las encuestas lo daban como favorito por 4 puntos.

En Nevada la ventaja de Biden era de 2,4 puntos pero terminó siendo menos del 1 por ciento si bien falta un 14 por ciento del voto por sumarse.

En algunos estados estuvieron más acertados, como Georgia y Carolina del Norte, donde daban un empate técnico pero que se inclinaban por Trump por 1 punto o menos.

Aún así, la radiografía es más o menos similar. Tanto en el voto nacional como en el voto estatal, si bien las encuestas estuvieron dentro del margen de error -en la mayoría de los casos- esos márgenes se voltearon para favorecer a Trump.

Y lo mismo pasó con las carreras en el Senado y en la Cámara de Representantes, donde los sondeos daban como ganadores a muchos demócratas y no se materializaron.

Lo que queda claro con esto es que nunca más debemos darle el peso que le damos a las encuestas de opinión pública. Estos métodos parecen estar irrevocablemente rotos o por lo menos nuestro entendimiento de qué tan en serio debemos tomarlos”, decía este miércoles Margaret Sullivan, la columnista experta en medios del Washington Post.

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El problema es que, sin ellos, y salvo que desarrollen un modelo nuevo que incluya variables aún no conocidas, será muy difícil tomar la temperatura de un proceso electoral.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
WASHINGTON

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