algunas eran colombianas y menores de edad
La estructura fue desmantelada tras una investigación denominada Operación Coyote, la cual arrancó en julio de 2024 cuando el Servicio de Atención a la Víctima de Trata de Seres Humanos de la Policía Nacional recibió un correo electrónico de alerta.
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Tras las debidas indagaciones, los agentes de la Policía confirmaron que «los cabecillas viajaban de manera periódica a diversos países del continente para captar a mujeres en situación de extrema vulnerabilidad«, según informó el diario español El País.
Tenerife, Islas Canarias. Foto:Cortesía.
Además, las autoridades conocieron que la organización criminal era dirigida por un clan familiar de origen venezolano. Ya hay 14 detenidos, incluyendo las cabezas.
¿Cómo fue la alerta para iniciar la investigación?
Según el reporte de las autoridades, la alerta que dio pie al inicio de la investigación fue enviada por e-mail y señalaba que una pareja que dirigía varios clubes tenía en contra de su voluntad a un número indeterminado de mujeres.
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«La denuncia señalaba una posible estructura organizada dedicada a la captación, traslado y explotación sexual de jóvenes procedentes de Latinoamérica«, informó el medio anteriormente citado.
La alerta llegó por un correo electrónico. Foto:iStock
Las mujeres eran obligadas a consumir estupefacientes y otras desconocían que eran drogadas, según reveló el informe de los investigadores.
¿Cómo era el ‘modus operandi’?
El ‘modus operandi’ de estos criminales era engañar a las jóvenes y menores de edad con promesas de trabajo como bailarinas.
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Cuando llegaban a España, las víctimas eran obligadas a pagar una supuesta deuda de 3.000 euros con trabajos sexuales.
Eran alojadas en viviendas en condiciones precarias y tenían que compartirlas con las otras mujeres. Además, debían cumplir estrictas órdenes de control.
Las mujeres debían trabajar en cuatro clubes. Foto:iStock
El relato policial señala que los miembros de la organización se aprovechaban de los clientes que venían en estado de embriaguez o mediante el suministro de sustancias estupefacientes que doblegaban su voluntad, para poder cometer diferentes estafas mediante las tarjetas de crédito.
Los investigadores han podido corroborar fraudes por un valor superior a los 70.000 euros, según informó la agencia EFE.
La estructura criminal contaba con siete viviendas, tres clubes y una gestoría en Tenerife. Tenían joyas, un vehículo de alta gama y efectivo. Incluso, con las ganancias obtenidas los investigados habrían conseguido acumular un patrimonio personal que incluye diversas propiedades inmobiliarias y grandes cantidades de dinero.
GERALDINE BAJONERO VÁSQUEZ
Periodista Últimas Noticias de EL TIEMPO





















