Pidió un pastel para su cumpleaños, pero lo que recibió le arruinó la existencia

Las redes sociales pueden ser el lugar perfecto para encontrar justamente lo que se está buscando. Pero también, para denunciar cuando los negocios no entregan lo que prometen. Este es el caso de una mujer que, para su cumpleaños número 21, solicitó un pastel sin imaginar que todo terminaría mal.

A través del portal Kidspot, una mujer de Australia, llamada Alice, compartió que para su cumpleaños ordenó un lindo pastel vintage y, afortunadamente, se encontró con una pastelería local que, le aseguró, podía ofrecerle exactamente lo que deseaba.

Básicamente lo que buscaba era un pastel para ocho personas en forma de corazón con detalles en betún, tal como solían hacerse las tortas de antaño.

Solicitó cada uno de los elementos que se veían en la imagen publicada por la propia pastelería. Únicamente pidió una modificación. En la fotografía original el pastel tenía las letras HBD, es decir «Happy Birthday», en la parte de arriba. Ella quiso cambiar eso por el número 21 y el negocio le dijo que no habría problema.

Lo primero que llamó su atención es que le pidieron el pago por adelantado y la pastelera a la que había contactado nunca le envió fotos sobre el proceso de su pastel. Sin embargo, decidió confiar.

Cuando finalmente llegó el día de ir por la tarta, su novio se encargó de ir hasta el establecimiento y descubrió decepcionado que no se parecía en nada a la fotografía que Alice había visto en las redes del lugar.

No solamente el color estaba apagado, sino que el número 21 era enorme y se veía deforme, Además de que la parte dorada no cubría totalmente las figuras y los detalles no eran cómo esperaba.

El diseño del pastel no se parecía a lo que había pedido.

Foto:Facebook

El diseño del pastel no fue lo peor, esta cumpleañera se llevó otra enorme decepción

Aunque el diseño la decepcionó por completo, Alice relató que no fue lo peor que sucedió con el pastel pues, cuando lo estaban llevando a casa, su novio descubrió que, tras un viaje de solo cinco minutos, la tarta empezó a desmoronarse en grandes trozos.

Pudieron armarla y llevarla a casa, pero las molestias seguirían. La mujer dijo que el interior del pastel era extremadamente duro y, por lo tanto, no podía comerse. Al final, no tuvo más remedio que tirarlo prácticamente completo a la basura, lo que la entristeció.

Por supuesto, se puso en contacto con la pastelería para exigir un reembolso, pero la respuesta que le dieron fue que, si quería su dinero, debía haber regresado el pastel ese mismo día.

La buena noticia es que, ante la presión de los amigos de Alice, y luego de que se diera a conocer el caso en redes sociales, la panadería finalmente aceptó y le regresó su dinero.

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