Lecciones de la historia / opinión

La Gran Guerra Patria se convirtió en una de las páginas más significativas y trágicas en la historia de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas incluyendo Rusia y Belarús. 

Sin precedentes en su escala y ferocidad, la batalla del pueblo soviético contra los invasores fascistas alemanes, italianos, rumanos, etc., se convirtió en una prueba difícil para nuestros países. En las batallas, donde el hierro y los ladrillos se fundían, pero los corazones se endurecían, el pueblo soviético resistió dignamente este golpe, habiendo recorrido un duro camino hacia la victoria.

Nikolay K. Tavdumadze, embajador de Rusia en Colombia.

Nikolay K. Tavdumadze, embajador de Rusia en Colombia.

Foto:Embajada de Rusia

La Alemania fascista, violando traicioneramente el tratado de no agresión, comenzó la guerra contra la Unión Soviética. La ofensiva alemana se llevó a cabo de acuerdo con el plan «Barbarroja», diseñado para una «guerra relámpago» y una victoria rápida.

Sin embargo, el heroísmo y la firmeza del pueblo soviético no permitieron que el plan se realizara. Uno de los ejemplos de resistencia abnegada fue la defensa de la «Fortaleza de Brest», ubicada en el territorio de Belarús. 

Estando completamente rodeados, experimentando una grave escasez de municiones, medicamentos, alimentos y agua, los soldados soviéticos se enfrentaban a los invasores, que tenían una gran ventaja, durante más de un mes. Las paredes de la fortaleza se convirtieron en un lienzo para una gran cantidad de mensajes dejados por los soldados en los últimos minutos antes de la muerte. Uno de ellos es: «Me muero, pero no me rindo. Adiós, mi Patria».

La historia sirve para que aprendamos sus lecciones, por lo cual cabe recordar que uno de los hechos que impulsó la realización de los planes agresivos de los nazis fue la política de apaciguamiento llevada a cabo por los gobiernos británico y francés en la segunda mitad de los años 1930. 

Su esencia consistía en realizar concesiones territoriales, económicas y políticas al régimen de Adolf Hitler para, según la idea de los artífices de dicha política, satisfacer las reivindicaciones de la Alemania nacionalsocialista. El ejemplo más evidente es, sin duda alguna, el Pacto de Múnich de 1938 sobre la transferencia a Alemania de la región checa de los Sudetes. Como todos sabemos, los resultados fueron diametralmente opuestos a lo esperado por el primer ministro de Gran Bretaña Neville Chamberlain y su homólogo francés Édouard Daladier.

A pesar de los llamados de la Unión Soviética a establecer un sistema europeo de seguridad colectiva, los países occidentales continuaron implementando la política de apaciguamiento: el mismo año 1938 se aprobaron las declaraciones de no agresión del Reino Unido y Francia con Adolf Hitler. Fue solamente después de asegurarse de que las potencias occidentales no tenían intenciones de contrarrestar conjuntamente el expansionismo alemán o crear una coalición anti-Hitler que la URSS tomó las contramedidas y decidió normalizar las relaciones con el Tercer Reich firmando el pacto de no agresión. Sin embargo, el motivo fundamental de esta decisión fue ganar más tiempo y prepararse para la guerra que ya parecía inevitable.

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La guerra desatada por Adolf Hitler es la tragedia más grande de la historia del ser humano. Según los datos del Ministerio de Defensa de Rusia, 26,6 millones de personas perdieron sus vidas a manos de los nazis alemanes y sus colaboradores de varios países europeos durante la Gran Guerra Patria.

La regeneración del neonazismo en el espacio europeo debería servir a los países occidentales de llamado para acciones inmediatas contra ese fenómeno condenado en el Proceso de Núremberg, pero actualmente de nuevo observamos por su parte el coqueteo con el nazismo y la ignorancia absoluta de intereses de otros Estados en el ámbito de seguridad. Rusia y Belarús, dos países hermanos, no pueden permitirse volver a ser sorprendidas por un ataque contra sus pueblos. No va a suceder.

Nikolay Tavdumadze – Embajador de Rusia en Colombia
Olga Kupreyeva – Encargada de Negocios a.i. de Belarús en Colombia

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