¿Hacia dónde van las protestas propalestinas en las universidades de Estados Unidos y cómo impactarán la campaña Biden?
Tiendas de campaña que se extienden a lo largo de los campus en Estados Unidos. Cientos de manifestantes que ondean banderas palestinas o enseñan letreros que piden poner fin a la guerra en la Franja de Gaza y proteger a la población del enclave. Del otro lado, manifestantes a favor de Israel o estudiantes judíos que denuncian antisemitismo y violencia contra su comunidad en el país norteamericano.
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Se trata de imágenes que se han popularizado en el último mes en los Estados Unidos. Si bien desde el inicio de la guerra en Gaza las universidades han sido foco de protestas a favor del pueblo palestino, en las últimas semanas las manifestaciones se intensificaron en la Universidad de Columbia y luego se extendieron a más de 30 instituciones educativas a lo largo del país.
La respuesta de las autoridades, que critican actos de vandalismo o la violación del derecho al estudio, ha sido fuerte. Según The New York Times, más de 1.900 estudiantes han sido arrestados por las autoridades en su intento de desalojar los campamentos y tratar de devolver la normalidad a los campus universitarios.
Manifestantes propalestinos en el campus de la Universidad de Columbia.
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¿Cómo impactará la protesta en un momento en el que el presidente Joe Biden lucha por mantener unido el apoyo demócrata de cara a las presidenciales de noviembre? ¿Qué tanto impacto y duración pueden tener las movilizaciones en el país? Le contamos.
¿Cuándo comenzaron las protestas en las universidades?
La proporción, no obstante, ha aumentado considerablemente. Según el Acled, en octubre de 2023 las manifestaciones estudiantiles representaban el 33 por ciento del total de las movilizaciones a favor del pueblo palestino en Estados Unidos.
Pero la situación cambió totalmente el pasado mes de abril. Entre el 1.° y el 26 de abril, según Acled, las manifestaciones estudiantiles se triplicaron a lo largo del país y hoy, dicen los datos, representan el 64 por ciento del total de las movilizaciones en contra de la guerra en territorio estadounidense. Nueva York y California son los estados donde más se presentan movilizaciones.
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Protestas propalestinas en la Universidad de Columbia.
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Pero al día siguiente, el 18 de abril, las directivas de la universidad -presionadas incluso por el Congreso- pidieron la intervención de la Policía de Nueva York. En el intento de desalojar el campamento, los uniformados arrestaron a más de 108 estudiantes acusándolos del delito de allanamiento de morada. La universidad también ordenó suspender a los manifestantes que se encontraban dentro del campamento propalestino.
Así, en lugar de frenar las movilizaciones, la represión de la protesta y las sanciones interpuestas a los estudiantes de Columbia aumentaron el descontento en las universidades y cientos de campamentos similares comenzaron a instalarse en los centros educativos a lo largo del país.
Las protestas, campamentos y letreros de ‘Detengan el genocidio en Gaza’ o ‘Palestina libre’ se extendieron entonces a la Universidad de Nueva York, la Universidad de Texas, la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), la Universidad de Brown, Yale, Harvard, Northwestern Connecticut, George Washington, entre muchas otras. Según los balances, las manifestaciones tienen lugar hoy en más de 30 universidades de todo Estados Unidos.
Manifestantes palestinos se concentran frente al campus Lincoln Center de la Universidad de Fordham.
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¿Cuáles son las exigencias de los manifestantes?
Se calcula que más de 1,7 millones de gazatíes fueron desplazados por la ofensiva militar israelí en la Franja y que gran parte de los desplazados internos viven hoy hacinados en Rafah, una ciudad al sur del enclave en donde escasean los alimentos, el agua o la atención básica.
Se trata, además, de una zona en riesgo inminente por cuenta de la posibilidad de que Israel extienda sus operaciones militares hacia esa ciudad para acabar, dice el primer ministro Benjamín Netanyahu, con lo que ha denominado los últimos reductos de Hamás.
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Pero las exigencias de los estudiantes van mucho más allá de la guerra y tienen que ver también con la relación que los centros educativos tienen con el gobierno o con las empresas de Israel.
En su sitio web, la coalición Apartheid Divest de la Universidad de Columbia, por ejemplo, enlistó cinco demandas. Entre las que se encuentra por ejemplo la desinversión financiera, que definen como «deshacerse de todas las finanzas, incluida la donación, de empresas e instituciones que se benefician del apartheid, el genocidio y la ocupación israelíes en Palestina».
En otras palabras, piden que los centros educativos corten todo vínculo económico con Israel e incluso que vendan las acciones que las empresas hebreas tienen en sus universidades.
Edificios destruidos en Jan Yunis, en Gaza.
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Los manifestantes de Columbia también le piden al centro de estudios que ponga fin a su silencio frente a la guerra en Gaza y que publique una declaración en la que exija »un alto el fuego inmediato y permanente en Gaza». Esa declaración también debería, según los manifestantes, denunciar «la campaña genocida en curso contra el pueblo palestino» y pedir a los funcionarios del gobierno» la misma condena pública.
Entre las exigencias también se incluyen poner fin a la represión estudiantil y frenar los procesos disciplinarios contra los manifestantes detenidos o cortar las relaciones con la Policía de Nueva York.
Campamento propalestino en la Universidad de California en Los Ángeles.
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Otros piden que sus universidades sean más transparentes en los fondos y recursos que reciben de Israel y que reporten en qué proyectos se están utilizando dichos recursos.
Según Sky News, que cita información de la base de datos del Departamento de Educación de Estados Unidos, alrededor de 100 universidades a lo largo del país han reportado donaciones o contratos con Israel. Vínculos que alcanzan los 375 millones de dólares tan solo en las últimas dos décadas.
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¿Cuál ha sido la respuesta de las universidades?
La mayor preocupación de las directivas son las graduaciones del mes de mayo y centros como la Universidad de California ya cancelaron las ceremonias asegurando que no pueden garantizar la seguridad de los asistentes ante la tensión por las manifestaciones en los centros de estudios.
Pero la reacción de los centros educativos ha sido, en su mayoría, la de impedir que los estudiantes formen los campamentos en sus campus, acudiendo incluso a la ayuda de la policía local y estatal.
Agente de la policía detiene a un estudiante en la Universidad de Columbia.
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La universidad amenazó con expulsar a los estudiantes que se tomaron el edificio por violar las normas internas de la institución. Y, en la noche del martes, efectivos policiales entraron al edificio, arrestaron a cientos de manifestantes y retiraron las tiendas de campaña y banderas instaladas en el recinto.
Según los datos de The New York Times, que hace un conteo del total de arrestos en estas semanas de protestas, más de 1.900 estudiantes han sido detenidos en las universidades del país. Se han presentado arrestos en Yale, la Universidad de Minnesota, la Universidad de Carolina del Sur, la Universidad de Texas, entre muchas otras.
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Tan solo en la noche del martes, alrededor de 300 personas fueron detenidas en Nueva York en la Universidad de Columbia y en el City College en dos operativos de intervención, según informó el alcalde Eric Adams.
Esa reacción policial también ha sido foco de críticas en el país, puesto que algunos estudiantes han denunciado «brutalidad y agresividad» policial en los operativos para desmantelar los campamentos.
«Nos agredieron, nos detuvieron brutalmente. Y a mí me retuvieron hasta seis horas antes de soltarme, bastante golpeado, me pisotearon, me cortaron», dijo a la AFP José, un estudiante de Columbia.
Otra alumna de medicina que asistía a los detenidos a medida que eran liberados describió varios tipos de lesiones. «Hemos visto cosas como traumatismos craneoencefálicos graves, conmociones cerebrales, alguien que quedó inconsciente en el campamento a manos de la policía, alguien que fue arrojado por la escalera», contó.
Agentes de policía desmantelan el campamento de manifestantes propalestinos en el campus de la Universidad de California en Los Ángeles.
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¿Por qué las manifestaciones causan tanta polémica en EE. UU.?
El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, republicano de Luisiana, afirmó esta semana que las protestas han tomado un tono anti judío con panfletos y afiches que rememoran la era nazi y abogan por la eliminación del estado de Israel.
El presidente de Israel, Isaac Herzog, también criticó este jueves las protestas propalestinas y aseguró que están «contaminadas por el odio». «Estamos viendo instituciones académicas prominentes, salones de historia, cultura y educación contaminados por el odio y el antisemitismo alimentados por la arrogancia y la ignorancia (…) Observamos con horror cómo se celebran y justifican las atrocidades del 7 de octubre contra Israel», afirmó.
Del otro lado, el College Democrats of America, la organización estudiantil del Partido Demócrata en Estados Unidos, respaldó las protestas por “ver esta guerra como lo que es: destructiva, genocida e injusta”, a la vez que condenaron las actuaciones policiales para desalojar los campamentos.
Y es que en algunas instituciones se han escuchado expresiones que niegan el ataque de Hamás el 7 de octubre, que dejó más de 1.200 muertos, o que llaman a la destrucción del pueblo judío. Por eso, estudiantes como Eli Sánchez, un judío de 20 años que cursa su carrera en la Universidad de California, dicen que «mucha gente se siente realmente insegura» en medio de las protestas.
«Hemos visto mucha retórica de odio, retórica antisemita. Han cruzado esa delgada línea muy a menudo. No es libertad de expresión, es libertad de gritar tu opinión y luego no escuchar ni participar», afirmó a la AFP.
Y agregó: «En los chats grupales había gente que preguntaba: ‘¿Alguien puede acompañarme a clase? No me siento seguro’. Y eso es realmente triste», afirmó.
Concentración contra el antisemitismo en la Universidad George Washington.
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«Creo que la libertad de expresión es importante, pero no cuando llama a la violencia. Hay estudiantes y profesores que defienden mensajes de odio y mensajes que llaman a la violencia», le dijo a AFP.
Los organizadores de la protesta niegan las acusaciones de antisemitismo, y argumentan que sus lemas y críticas se dirigen únicamente contra el gobierno de Israel y su actuación en el conflicto de Gaza. También insisten en que han sido agitadores que no son estudiantes quienes han protagonizado los incidentes más amenazantes contra la comunidad judía en las instituciones.
Para Cristian Rojas, profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana, las universidades de Estados Unidos se enfrentan hoy a uno de los grandes debates de nuestro tiempo y «realmente no saben qué hacer con la libertad de expresión», ni cómo medir los límites que esta puede llegar a tener.
»Todas las libertades y todos los derechos tienen límites. Eso es una premisa básica de una sociedad como la estadounidense. Expresiones que son directamente de antisemitismo no pueden ser toleradas, pero las críticas al gobierno de Netanyahu y las críticas a la acción militar de Israel no pueden ser censuradas tampoco. Es difícil distinguir a veces si hay una apología al terrorismo, si hay un discurso antisemita o si simplemente se trata de una crítica a una acción, una política o a un gobierno, porque incluso en las manifestaciones hay estudiantes judíos», asegura.
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Manifestantes se concentran en el campus de la Universidad de Texas, en Austin, para rechazar la guerra en Gaza.
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«La acción de la fuerza pública debe hacerse de manera proporcionada, entendiendo que no se está combatiendo un grupo criminal o terroristas, sino que se trata de estudiantes que no están en armas», agrega.
¿Se parecen estas protestas a las movilizaciones contra la guerra de Vietnam?
Y si bien no tienen el nivel de lo ocurrido en 1968, Robert Cohen, profesor de estudios sociales e historia en la Universidad de Nueva York, le dijo al medio estadounidense VOX que sí puede tratarse del movimiento estudiantil más grande hasta ahora” del siglo XXI en los campus de Estados Unidos.
¿En qué se parecen y en qué difieren ambas protestas? Nicole Narea, periodista política del medio VOX, menciona aspectos como el hecho de que las protestas por Vietnam se dieron en un contexto más amplio de movilizaciones en contra del conflicto. También recuerda el hecho de que las marchas de Vietnam alcanzaron un nivel extremo que aún no se ha visto en las movilizaciones por Gaza.
Estudiantes de distintas universidades de Estados Unidos se han manifestado en contra de la ofensiva militar israelí en Gaza.
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En ese sentido, la periodista política de VOX considera que un paralelismo más apropiado sería comparar el movimiento actual con las protestas de 1980 que llamaban a boicotear las inversiones en la Sudáfrica del apartheid.
«Sus demandas a las administraciones universitarias eran prácticamente idénticas a las que piden hoy los manifestantes. Querían que sus universidades se deshicieran de empresas que apoyaban o se beneficiaban del apartheid sudafricano», menciona.
A partir de los años 1970, y hasta hace poco, las universidades respondían a menudo a las protestas con alguna medida disciplinaria
La historiadora de Harvard, por ejemplo, le dijo a la AFP que «a partir de los años 1970, y hasta hace poco, las universidades respondían a menudo a las protestas con alguna medida disciplinaria, pero no con mucha dureza».
«Es sorprendente, entonces, que tantas universidades estén actualmente acudiendo a la policía, una actitud muy común en los años 1960 pero que muchos reconocen que no fue exitosa».
¿Cómo reaccionó Biden a las protestas y qué impacto político tendrá el movimiento propalestino?
Pero Biden rompió su silencio este jueves en una declaración de apenas tres minutos desde la Casa Blanca que no fue anunciada previamente ni incluida en la agenda del presidente desde horas de la mañana.
En su declaración, el mandatario defendió el derecho de los estudiantes a manifestarse, pero insistió en que «debe prevalecer el orden» ante los disturbios que se han registrado en los últimos días.
No hay lugar para el discurso de odio o la violencia de ningún tipo, ya sea antisemitismo, islamofobia o discriminación
El presidente también afirmó que en los campus universitarios «no hay lugar para el discurso de odio o la violencia de ningún tipo», ya sea «antisemitismo, islamofobia» o discriminación contra los estudiantes de origen árabe o palestino.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, se pronunció este jueves sobre las movilizaciones en las universidades.
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Como señala la revista de política mundial World Politics Review en un análisis publicado este miércoles, las protestas le han creado un enigma mayor a Biden. Primero, porque no puede darse el lujo de distanciarse del ala más progresista de su partido Demócrata, que es mayoritariamente propalestino, si quiere hacerse con la reelección en noviembre.
En segundo lugar, porque permitir la represión de las protestas también va en contra de su tradicional discurso sobre la libertad de expresión y la defensa de la democracia y le quita puntos entre demócratas o independientes.
Así, para el analista Rojas, lo que suceda con el movimiento será determinante para las elecciones de noviembre, sobre todo en estados claves como Míchigan, que cuenta con una importante población palestina y que será clave para definir la presidencia de Estados Unidos.
«Los manifestantes y quienes se identifican con ellos suelen ser votantes demócratas, en donde encontraría apoyo electoral Joe Biden. Pero precisamente también están manifestándose contra el apoyo de Estados Unidos a Israel. Ese rechazo de la política exterior de Biden se puede convertir en un rechazo también de su campaña electoral», menciona.
El presidente de Estados Unidos, Joe Biden (i), y el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu (d), durante su encuentro en Tel Aviv.
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¿Por cuánto tiempo más podrían extenderse las protestas? ¿Lograrán su cometido?
El analista Rojas, por su parte, dice que si las manifestaciones se extienden o permanecen en el tiempo dependerá también de lo que ocurra con la guerra en Gaza. «Es una respuesta a una situación que no depende de los estudiantes ni de las universidades y nadie sabe qué va a pasar: si va a haber un cese el fuego, si va a haber una tregua, un acuerdo. De eso dependerá que las manifestaciones se extiendan o no», señala.
Rojas señala que si la guerra en Gaza se agudiza, o se llega por ejemplo a una invasión en Rafah, las manifestaciones se mantendrán y hasta se extenderán a otros campus. Incluso podrían extenderse masivamente en el país o en Europa, donde ya se han visto algunas movilizaciones -aunque más limitadas- por la guerra en universidades de países como Francia o Alemania.
El experto cree, no obstante, que este tipo de movilizaciones tienden a agotarse y que la explosión del fervor juvenil de identificarse con una causa a veces puede ser efímera.
Estudiantes protestas en la Universidad de Columbia
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«Existe una necesidad urgente de establecer una base para proteger a todos los estudiantes, profesores e instituciones de educación superior. Esa línea de base podría comenzar aquí: el ataque de Hamás fue atroz; las acciones del gobierno israelí en Gaza han sido reprensibles; la libertad de expresión es necesaria; el discurso de odio es intolerable; se debe imponer una verdadera seguridad para todos; las protestas pacíficas son fundamentales; y debe haber responsabilidad por las violaciones reales de la ley», enfatizan.
El CAP también llamó a recordar que el foco sobre la formulación de las políticas sobre el conflicto entre Israel y los palestinos no debería ponerse en las universidades, puesto que el «conflicto no se resolverá en negociaciones con los administradores universitarios».
«Centrar la narrativa de los estudiantes ingobernables distrae la atención de los traumas en Gaza que requieren nuestro pleno testimonio y defensa en Washington», concluyen.
Sobre si las demandas de los estudiantes serán acogidas, Biden ya dejó claro en su discurso de este jueves que las manifestaciones no le han hecho reconsiderar sus políticas hacia Israel. Mientras que directivas de instituciones como Columbia también han descartado que vayan a cortar sus vínculos financieros o educativos con Israel.
ANGIE NATALY RUIZ HURTADO – REDACCIÓN INTERNACIONAL – EL TIEMPO





















